Salif Sy, el Baltasar, albaceteño, se casó ayer en el antiguo Ayuntamiento Salif Sy y María ya son marido y mujer. Vestido él de gris y ella de verde, subieron las escaleras del Museo Municipal pasados unos minutos de las once de la mañana. Arriba, en el salón de actos, les esperaban un buen número de amigos y la concejal socialista, Aurora Zárate, que fue la encargada de oficiar la ceremonia.
Tambores africanos resonaron en la plaza del Altozano durante más de una hora al terminar la boda. Había que celebrar el final feliz de una bonita historia, la de Salif Sy, el senegalés llegado hace años a nuestro país en cayuco, y que a unas semanas de su matrimonio con una villarrobledense fue detenido para su expulsión.
Los buenos amigos que Salif había hecho en Albacete, donde colaboraba activamente con varias oenegés, movieron cielo y tierra para evitar su extradición. El hecho de que Salif hubiese hecho de rey Baltasar en la cabalgata de Reyes de Albacete, contribuyó a que su caso fuese más conocido.
Tras ocho días encerrado en el centro de internamiento de Aluche, el Baltasar albaceteño conseguía la libertad, una libertad condicionada a que en dos meses regularizase su situación. Y aunque con su boda prevista para el 26 de marzo, Salif iba a conseguir los papeles, el senegalés y su novia no han querido esperar hasta entonces y en cuanto han podido, ayer fue el día, se han casado.
Por fin, los papeles
Con el acta matrimonial, Salif podrá acudir este lunes a la Subdelegación del Gobierno y regularizar su situación. La pareja pedía ayer discreción, no querían verse de nuevo en los papeles, tan sólo querían casarse y celebrarlo sin más.
Salif salió en cayuco desde Senegal en 2006, aterrizó en Madrid desde Canarias y empezó a ganarse la vida como temporero en el campo. En este ir y venir allá donde había faena, recaló en Albacete, en el campamento de La Dehesa. Salif, un 'sin papeles' más de los muchos que había en la ciudad, quería salir de ese círculo vicioso de sin papeles no hay contrato y sin contrato no hay papeles. Recurrió a una burda falsificación, colocó su foto en la fotografía de la tarjeta de identificación de un compañero y empezó a trabajar como traductor. A la primera, en cuanto a fue a comisaría a asistir a un compatriota, la Policía se dio cuenta y aquí fue cuando se inició un proceso para extraditarlo que en febrero estuvo a punto de culminar.
http://www.laverdad.es/albacete/v/20110306/albacete/salif-baltasar-albaceteno-caso-20110306.html