El botellón está prohibido en muchas ciudades, y eso no lo ha erradicado. Sólo lo ha llevado a un juego de persecuciones y huidas, trasladando sus problemas a diferentes zonas de esas ciudades.
Si de verdad se quiere acabar con los problemas que supone el botellón, no es posible hacerlo con medidas simples como prohibirlo. No solucionada nada, como ya se ha comprobado.
Esas otras medidas no sirven de nada si el botellón no está prohibido. Es decir, son complementarias.
¿Se puede saber de qué otras medidas estás hablando tú? Albalex no ha mencionado ninguna...
Me parece muy bien que rechaces el consumo de alcohol, pero prohibirlo no te va a servir de nada. No veo que ni la prohibición ni el conjunto prohibición-"otras medidas" haya servido para nada en otras ciudades. Si conoces un ejemplo, todos estamos deseando conocerlo. Por lo pronto, yo sí conozco
ejemplos de ciudades en las que la prohibición sólo ha servido para que periódicamente se convoquen macrobotellones para reunir a toda la gente posible y así tratar de impedir que la policía pueda actuar, y esos macrobotellones molestan el triple ya que atraen incluso gente de fuera.
También es interesante esto, extraído del enlace anterior:
Un panorama diferente se ha vivido en Granada, donde a las 17.00 horas de ayer ya había 15.000 personas en la Huerta del Rasillo. En esta ciudad, el Ayuntamiento había pedido a los jóvenes que acudieran a ese punto en lugar de estar dispersos por la ciudad, un llamamiento que ha resultado "un éxito". Un total de 25.000 jóvenes se concentraron en el solar, sin que se produjeran incidentes.
En Málaga, unos 1.500 jóvenes participaron en el macrobotellón, celebrado en el campus universitario de Teatinos y que se desarrolló sin incidentes y se disolvió a causa de la lluvia, según han informado fuentes de la Policía Local, que desplazó a unos 100 agentes a la zona para evitar incidentes.
Sinceramente, creo que vallar la zona de la Universidad ha sido un error. No es que haya demasiadas viviendas cerca (y muchas de ellos además están ocupados por estudiantes), y no estaba demasiado alejada de la ciudad. Las molestias hubieran sido reducidas, y la comodidad de la gente que bebe en la calle, lo suficientemente alta. El balance entre las opiniones de partidarios y detractores del botellón habría sido aceptable, creo.
almanseño, las drogas siguen estando en la calle, conseguirlas es tremendamente fácil, y lo único que se ha conseguido es que tanto el que consume como el que vende corran riesgos innecesarios (el primero, que la droga comprada haya sido alterada y sea aún más venenosa de lo que las drogas son en sí; el segundo, llenar todavía más las cárceles, que ya están hasta arriba de camellos grandes y pequeños). Es el ejemplo perfecto de lo inútil que es la prohibición.