El PP aprueba en solitario la prohibición del botellón y de la prostitución en la calle
La oposición pone en duda la efectividad de la medida y critica que la modificación de la Ordenanza se haya hecho en solitario
Se abre un periodo de exposición pública para presentar alegaciones a esta decisión
Sin sorpresas en el pleno extraordinario de ayer donde quedó aprobada la modificación de la Ordenanza Cívica con la que el equipo de gobierno del Partido Popular quiere prohibir de forma «clara y contundente» el consumo de bebidas, preferentemente alcohólicas, en la vía pública, así como la práctica de la prostitución en la calle. Los tres grupos municipales con representación en el Ayuntamiento expusieron sus ya conocidas posturas sobre esta decisión política, que finalmente recibió el visto bueno con el voto en solitario de los concejales del Partido Popular.
La única distorsión que se produjo, nada más empezar la sesión, se refirió a la justificación de la urgencia de esta convocatoria. Tanto IU y PSOE no entienden por qué, tal y como establece el reglamento del Ayuntamiento, el PP no convocó junta de portavoces para explicar el carácter extraordinario del pleno de ayer, máxime teniendo en cuenta que el pleno ordinario de diciembre está previsto para la semana que viene, concretamente para el jueves 22, cuestión a la que respondió con evasivas el portavoz municipal del PP, Juan Carlos López Garrido, que no aclaró finalmente el carácter urgente y extraordinario del pleno para aprobar la modificación de la Ordenanza Cívica.
Pero fue el concejal de Empleo, Industria y Tecnología, Juan Marcos Molina, el encargado de justificar la prohibición del botellón y de la prostitución en la calle que, según apuntó, se sustenta en cuatro pilares fundamentales: compromiso electoral, transparencia, consenso con la mayoría y la responsabilidad del gobernante vinculada al interés general.
Argumentó la prohibición del botellón en tres fundamentos principales: la protección de la salud de todos los vecinos, especialmente los más jóvenes -después de que el Ministerio de Sanidad haya corroborado que con 13 años ya se empiezan a adentrar en el alcohol-; el derecho al descanso de los vecinos, entendiendo que es «difícil» encontrar el equilibrio entre el derecho al ocio y al descanso; y la protección del medio ambiente, las vías públicas y el mobiliario urbano. Molina leyó textualmente el artículo 36 del capítulo VI de esta Ordenanza Cívica, que explica concretamente que la práctica del botellón es «el consumo de bebidas, preferentemente alcohólicas, en el ámbito de aplicación de esta Ordenanza, cuando como resultado de la concentración de personas o de la acción de consumo, se pueda causar o se causen molestias a las personas que utilicen el espacio público y a los vecinos, deteriorar la tranquilidad del entorno o provocar en él situaciones de insalubridad». No obstante, el Ayuntamiento 'salvará' el consumo en terrazas hosteleras y en manifestaciones populares expresamente autorizadas.
El edil popular también hizo referencia a la sanciones que se impondrán cuya cuantía oscilará entre los 120 y los 3.000 euros, una cantidad ésta última bastante elevada de forma «deliberada» y que para nada obedece a un «afán recaudatorio» del Partido Popular, ya que los ingresos procedentes por este concepto se emplearán en los programas de ocio alternativo que se ofertarán de forma simultánea a la prohibición del botellón.
Permuta de multas
En esta exposición, el concejal popular recordó que los sancionados podrán permutar las multas económicas por cursos de carácter formativo «con tintes pedagógicos» en el caso de los menores de edad y siempre previa autorización de sus padres o tutores, y por trabajos en beneficio a la comunidad en el caso de los mayores de edad.
En cuanto a la prohibición de la prostitución, Juan Marcos Molina especificó que se prohíbe el ofrecimiento, solicitud, negociación y aceptación directa o indirectamente de servicios sexuales y prácticas sexuales retribuidas en el espacio público, en todo el término municipal de Albacete, aclarando también que el Ayuntamiento sí que tiene competencias para regular la actividad en la vía pública y matizando que, en este caso, las sanciones económicas persiguen que las prostitutas puedan sustituirlas con el abandono de la profesión. Para ello, el Ayuntamiento se compromete a ofrecerles asesoramiento gratuito, búsqueda de empleo y vivienda, atención sanitaria y psicológica y hasta colaborar en el proceso de retorno a su país si así lo desea.
Pero para la portavoz municipal de IU, Victoria Delicado, la prohibición tanto del botellón como de la prostitución «no se podrá cumplir» y, en el caso del primero, solo abocará a los jóvenes a desplazarse y sentirse perseguidos y coaccionados. A su juicio, esta política prohibicionista también generará problemas de seguridad y orden público y, además, provocará una reacción contraria, es decir, que incitará a la contracultura y a fomentar el consumo de alcohol en la calle por el hecho de estar prohibido.
Se mostró preocupada también por las molestias y el deterioro del mobiliario urbano que puede causar el botellón «incívico», así como por los problemas de salud en los jóvenes, aunque insistió en que todos estos problemas no se resolverán evitando que la gente beba en la calle, porque es un problema «integral de ámbito social». Le resultó paradójico que al PP le preocupe que los jóvenes beban en la calle «pero no en las terrazas», lo que demuestra, en opinión de Delicado, que el equipo de Gobierno está utilizando de forma electoral el botellón.
Respecto a la prostitución y dejando claro que la trata de blancas y seres humanos es un delito muy grave, la portavoz izquierdista puntualizó que con la prohibición no se va a atajar esta lacra y, en todo caso, lo que ocasionará será la invisibilidad de las mujeres que se verán obligadas a ocultarse y, por tanto, a ser más víctimas si cabe de las mafias.
Finalmente, puso en tela de juicio la nula participación que el PP ha permitido respecto a esta modificación, obviando a los componentes de la Mesa de la Convivencia y «echando por tierra» todo el proceso participativo que se produjo durante más de dos años para elaborar la Ordenanza Cívica que ahora se ha modificado.
En los mismos o parecidos términos se pronunció el que ejerció ayer como portavoz socialista, el exconcejal de Medio Ambiente y uno de los promotores de esta Ordenanza, Ramón Sotos, que también criticó duramente la falta de participación tanto de los integrantes de la Mesa de la Convivencia como de los grupos de la oposición.
Echó en cara al equipo de Gobierno el no haberle dado tiempo a la actual Ordenanza Cívica para que demostrase su eficacia y acusó a los populares de haber ordenado a la Policía Local que hiciera impidiera las concentraciones juveniles de los fines de semana a partir del 21 de noviembre, después de haber ganado las elecciones generales. «La Policía ha actuado e impedido que se celebrasen botellones incívicos allá donde se han registrado denuncias de los vecinos», dijo Sotos como una manera de defender la claridad que al respecto ya venía reflejada en la Ordenanza Cívica que entró en vigor en marzo pasado.
Sanciones a las prostitutas
Para Sotos, el gobierno municipal está anteponiendo el prohibicionismo a la prevención y además prejuzga los comportamientos de los ciudadanos. Por este motivo, el PSOE también se opuso a la prohibición de la prostitución en la vía pública, esencialmente porque penaliza a las víctimas igual que a los clientes. En definitiva, para el concejal socialista ambas medidas solo servirán para «tranquilizar conciencias y aparentar que están haciendo algo».
Respondiendo a todas estas posiciones y críticas, de nuevo el Partido Popular consideró que no existen botellones «cívicos» o «incívicos» y que, en cualquier caso, «todos implican fácil acceso al alcohol, molestias a los vecinos y deterioro del medio ambiente», sostuvo Juan Marcos Molina, que observó que «nadie ha dicho que el botellón se vaya a evitar, pero un poder público tiene que lanzar mensajes de protección».
De nuevo con la prostitución, recordó las 3.000 firmas presentadas por los vecinos del Polígono de San Antón y San Antón que, a su juicio, fueron «desoídos» por la anterior Corporación, entendiendo que con la prohibición estas prácticas no irán a más, sino a menos.
También puso de relieve que el PP ha estudiado las ordenanzas de otras ciudades donde ya está funcionando esta prohibición y pidió, al menos, el beneficio de la duda para la de Albacete, más si cabe cuando el PSOE e IU vienen mirando «para otro lado» desde el año 2000.
Tras ser aprobada, ahora se abre un periodo de exposición pública para que cualquier interesado, bien a título individual o colectivo, presente las alegaciones que considere oportunas. La previsión es que la nueva Ordenanza quede aprobada de forma definitiva en el pleno ordinario del 26 de enero.
http://www.laverdad.es/albacete/v/20111215/albacete/aprueba-solitario-prohibicion-botellon-20111215.html