Marchando contra el almacén nuclearAyer comenzó en el pueblo valenciano de Zarra la protesta que mañana llega a Albacete contra el proyecto de instalación del ATC en ese lugar La protesta intenta que los albacetenses sean conscientes de la proximidad de ZarraPaso a paso, una veintena de personas -la cifra fue variando luego, a lo largo de la jornada- emprendió ayer, pasadas las ocho de la mañana, la marcha de rechazo a la posible implantación de un almacén nuclear en el pueblo valenciano de Zarra, junto al límite noreste de la provincia de Albacete.
La primera etapa tenía por objetivo Alatoz; hoy seguirá hasta La Felipa, y mañana llegará hasta Albacete, coincidiendo con el Día de la Región, para entregarle su manifiesto al presidente regional, José María Barreda, a quien se pide que exprese su oposición a este proyecto.
El almanseño Luis Sanchís lo explicaba con claridad en el comienzo de la protesta: «igual que se ha mostrado el rechazo a que se implante en Yebra o en Villar de Cañas, que están en la Región, queremos que Barreda también rechace la implantación en Zarra, que está mucho más cerca de Albacete que esas otras opciones, aunque en otra comunidad».
En Zarra, pintadas y carteles dan idea de la división de opiniones: las hay a favor y en contra. Los argumentos de quienes están a favor son los expresados por el alcalde: el almacén temporal centralizado (ATC) traerá inversiones y empleo no sólo al pueblo, sino a todo el valle de Ayora, y además no supone ningún peligro.
Ha declarado, además, que en parte la idea de presentar la candidatura se la dieron unos vecinos ingleses (en Zarra, de unos 550 habitantes, hay una notable colonia británica) que habían trabajado en una instalación similar en su país.
Pero los que rechazan el proyecto (ecologistas, socialistas, Esquerra Unida y otros vecinos) aseguran que esas previsiones son falsas, porque el empleo no será tanto, y a cambio se destrozarán las previsiones de futuro de la zona en otros ámbitos, como el turismo rural.
Al lado
La concejal socialista de Carcelén María Dolores Gómez, también participante en la marcha, comentaba que su pueblo es el más próximo al lugar donde se proyecta el ATC, y que «los riesgos de la energía nuclear no entienden de límites administrativos».
Indicó que «lo que queremos los vecinos es potenciar los valores naturales de esta zona, de una forma respetuosa con el medio ambiente»; y lamentó que «en Albacete parece que aún mucha gente no es consciente de la proximidad de este lugar».
Coincidió con Luis Sanchís en que «esta comarca ya ha pagado su peaje nuclear con la central de Cofrentes, y no debe hipotecar más su futuro; no queremos dinero a cambio de salud». Recordó que su moción contra la instalación del ATC no fue apoyada por el equipo de gobierno popular.
Luis Sanchís explicó que se han realizado ya protestas en Ayora, la propia Zarra y Valencia, y que esta marcha hasta Albacete será la última movilización antes de que se tome la decisión de dónde ubicar este almacén, que se espera para mediados de junio.
José Gómez, de Alatoz, o Ubaldo Sánchez, de Ayora, coincidían también en otros inconvenientes de la posible instalación del almacén nuclear, como el del transporte de los residuos y el efecto contrario a la promoción de la comarca y sus valores naturales.
Comentan otros estudios sobre los acuíferos de esta comarca, de los que se abastecen los pueblos de la zona; y la evolución de los vientos dominantes, que también, indican, pueden suponer una contaminación añadida: «y los vientos no se paran en el límite de la comunidad», añade Ubaldo Sánchez.
Este ayorino añade que «si se aplican criterios técnicos, el ATC no vendrá a Zarra; pero si se aplican criterios políticos, tenemos todos los números, porque el alcalde no es del PSOE ni del PP, y estos partidos lo iban a tener fácil».
http://www.laverdad.es/albacete/prensa/20100530/albacete/marchando-contra-almacen-nuclear-20100530.html
El proyecto se ubicaría tan sólo a siete kilómetros del límite provincial
«Almacén Temporal Centralizado» para «combustible gastado» (residuos de las centrales nucleares) es lo que se suele traducir por «almacén nuclear» o «cementerio nuclear». Su nombre ya indica que, en principio, se plantea como una solución 'temporal' de almacenamiento, mientras «no se decida acometer su gestión definitiva», que por ahora no está ni en las agendas.
La decisión de construirlo se tomó por el Parlamento español, que acordó instar al Gobierno a llevar a cabo esta instalación, de acuerdo con lo previsto en el Plan Nacional de Residuos Radiactivos.
La razón es que el almacenamiento localizado en cada central se está saturando, y además se necesita un lugar donde almacenar el combustible de las centrales que se cierran. Una razón más es que se acaban los plazos de los contratos con otros países a los que se envía ahora el combustible gastado.
Según el proyecto, el complejo ocupará una superficie de 25 hectáreas. Su misión es el almacenamiento en seco, durante un periodo de 60 años, del combustible gastado y residuos vitrificados de alta actividad en bóvedas, y residuos de media actividad en naves de hormigón.
La instalación está diseñada para el acondicionamiento y almacenamiento de 6.700 toneladas de uranio de combustible gastado; 13 metros cúbicos de residuos de alta actividad y unos 2.500 metros cúbicos de residuos de media actividad.
Se trata de una estructura integral de unos 283 metros de largo, 78 metros de ancho y 26 metros de alto. Las chimeneas de salida de aire de los edificios de almacenamiento son de 45 metros de altura.
En el mismo lugar existirá un Centro Tecnológico en el que se desarrollarán trabajos y proyectos relacionados con la gestión de residuos de alta actividad del Plan de I+D de Enresa (la empresa que gestiona estos residuos en España), en coordinación con universidades, empresas y centros de investigación. Como apoyo a la instalación del ATC y del Centro Tecnológico se prevé un Parque Empresarial para el asentamiento de empresas colaboradoras.
Polémicas políticas
Ese es el complejo que planea sobre la finca de Zarra. Una finca que está a medio camino entre el pueblo y el límite de la provincia de Albacete, a unos siete kilómetros de cada sitio, próximo a las fincas de Las Hoyas y Los Tuertos y no lejos de los montes carceleneros de La Hunde. Son fincas que no han estado exentas de sombras de sospecha, con polémicas públicas sobre todo en la Comunidad Valenciana, cuando se reveló que los terrenos donde se proyectaba el almacén nuclear eran propiedad de una empresa del vicepresidente y consejero de Medio Ambiente, Juan Cotino.
También el propio alcalde de Zarra, el independiente Juan José Rubio, es cuestionado por algunos de sus vecinos, e investigado por la Justicia en relación a unas acusaciones por presuntos delitos urbanísticos. Formó su agrupación independiente tras ser expulsado del Partido Socialista valenciano, del que formaba parte.
http://www.laverdad.es/albacete/prensa/20100530/albacete/proyecto-ubicaria-solo-siete-20100530.html