No sé si aquí es el sitio adecuado, pero como la Feria 09 ya es historia…, os copio lo que una persona del colectivo Tersites publicaba ayer en La Tribuna
Adiós a la fiesta del patrimonio localMiguel Lucas Picazo
"Termina hoy la feria, nuestra fiesta del patrimonio local, y comienza la cuenta atrás para la celebración del III Centenario del evento económico, social y cultural más importante de Albacete. Durante los próximos días aparecerán los balances y críticas de la feria 09 que, sin duda, estarán enmarcadas por la crisis y por la antesala de las conmemoraciones del próximo año. En este último sentido queremos aportar algunas sugerencias y reflexiones al hilo de lo que en estos días hemos ido escuchando a diversos grupos feriales. Desde este colectivo venimos diciendo que nuestra feria es, ante todo, la feria de la gente y que lo que la hace diferente de cualquier otra es su carácter histórico y la enorme participación individual y colectiva del Albacete ciudad y del Albacete provincia. No hay que olvidar que quien mantuvo durante muchos años viva la feria, además de la municipalidad, fue la provincia que hizo de esta feria su otra gran fiesta local.
Uno de los mayores riesgos que amenaza a la feria es su caida en la vulgaridad y en la mcdonalización de la actividad diaria del reciento. Si la feria se ha mantenido tan viva en el tiempo es porque ha sabido adapatarse con identidad propia a los cambios del devenir histórico. Vivimos en la época de la globalización y si no cuidamos los aspectos locales, dará igual que celebremos esta feria que la de cualquier otro lugar del mundo porque lo visitable carecerá de interés Estamos a tiempo aún de potenciar aquellos aspectos, porque los tenemos, más tradicionales y curiosos de aquellas ferias agrarias, ganaderas y artesanas. Hemos visto cómo en los últimos años los puestos o arcos con cierto sabor tradicional han desaparecido o se han relegado al rinconcito más apartado lo que, a nuestro entender, ha sido un error, ya que algunos de éstos constituyen un legado muy importante para una posible activación turística. Si es en estos puestecitos donde radica uno de los mayores potenciales del ferial, no estaría mal convertir algunos de ellos en pequeñas instalaciones museísticas puesto que lo que se exhibe aquí son retazos patrimoniales únicos e irrepetibles.
El recinto ferial necesita una reorganización y adaptación de los puestos y arcos, si lo que queremos es reavivar este modelo de feria más artesanal y tradicional. No puede ser que los espacios feriales más interesantes estén en manos de mojiteros, de los promotores del ruido, de la comida basura, del todo a cien, de los alter invasores o de la jipiosidad mal entendida, porque entonces la feria tendida, porque entonces la feria tendría sus días contados No estamos diciendo algo novedoso. Los ayuntamientos de todos los tiempos han intervenido y organizado el recinto ferial con arreglo a la demanda de cada época. A principios de siglo, por poner un ejemplo, la corporación municipal puso un gran empeño en ordenar el centro del recinto, que ofrecía un aspecto bastante deteriorado. Donde había una gran balsa y cuatro pozos, a finales del siglo XIX se improvisó una instalación de madera que empezó a tomar auge entre los visitantes más distinguidos. Tanto interés puso el consistorio en realzar este lugar que se rechazaron varias propuestas de los técnicos municipales, todas ellas bastante competentes y modernas. Finalmente se optó por encargar a uno de los grandes arquitectos de la época, Daniel Rubio, la construcción del kiosco, conocido en la actualidad con el nombre de El Templete, y que a la postre sería una de las edificaciones más notables de la ciudad y modelo singular de la arquitectura modernista en jardines públicos. Un lugar que combinaba la audición musical y el ocio ante una taza de café, refresco o licor. Relatamos esto, a modo de ejemplo, porque creemos que este espacio tan emblemático, al igual que muchos otros más del recinto, no pueden ser durante toda la tarde y noche de la feria el escaparate del ruido, de los mojitos y del mal gusto que es en lo que se han convertido algunos de los arcos más antiguos y tradicionales.
Sabemos que la feria es un buen momento para los negocios, y por ello nació, y que muchos empresarios salvan sus balances anuales gracias a ella, pero el entorno para las actividades empresariales se tiene que ajustar a un modelo racional y sostenible de organización ferial que permita longevidad, calidad e identidad. El III Centenario es el momento y la excusa adecuada para implantar un modelo de feria que la convierta en una gran fiesta del patrimonio local."
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Unir la tradición con las novedades no suele ser una tarea fácil, pero mantener algunas peculiaridades distintas a lo que ocurre en todas partes, es obligado si se quiere tener un reclamo de originalidad, sino terminaremos siendo como otras muchas. Recuerdo un intento fallido -¡qué suerte que fracasara!- de montar casetas particulares al estilo de las de Sevilla. Desviaciones de esas habrían dado al traste con nuestro estilo.
Las ferias que destacan es porque tienen un punto de originalidad; Pamplona, Valencia, Sevilla, etc. Muchas otras son copias o repeticiones que nunca alcanzarán esos niveles.
Y hablando de fiestas originales, ¿alguien conoce las de San Juan en Soria? Realmente son excepcionales –casi tribales- una pena que se masifiquen, se perderían.